La Sanacion

Muchas veces sanar parecería un proceso cuesta arriba. Yo lo digo mucho: “sanar es sencillo, pero exige esfuerzo”. Lo que si es una realidad, es que muchas de esas veces la buena voluntad o las ganas conscientes de sanar no bastan.

Hay personas que sintiéndose mal; o habiendo reconocido que tienen problemas; o simplemente no estando complacidas con su realidad; hacen un intento tras otro de sanar y el bienestar esperado nunca llega a manifestarse.

Pues el intento repetido puede no rendir frutos. Hay que sustituir las ganas de sanar con el compromiso por hacerlo.

Asumiendo el profesionalismo de los sanadores, seguramente cualquiera de ellos tiene buenas propuestas para sanar. Lo único que hay que hacer es ponerle corazón.

Cuando un paciente va a consulta el fenómeno de “su criterio personal” parece ser más acentuado en terapias complementarias que en terapias tradicionales. Cuando se habla de sanar, la persona que está buscando ayuda termina tomando las decisiones de qué hacer o qué no; de cuales recomendaciones del sanador acatar y cuales desechar.

Podríamos comenzar hablando de lo que se conoce como “beneficio secundario” de la enfermedad. En algunos casos, la enfermedad viene a satisfacer aspectos de vidas que de estar sano quedarían “pendientes” en el paciente (aún de forma subconsciente). “Llamar la atención de seres queridos”, “demostrar debilidad para reclamar atenciones especiales”, “mantener vigentes relaciones personales que de otra forma hubieran terminado”, “evadir responsabilidades”; pueden ser algunos de los premios que se consigan gracias a “estar enfermo”.

En definitiva, la enfermedad “puede llegar a ser útil” para el paciente. En estos casos, puede ser muy difícil sanar; porque la forma de comenzar a hacerlo es atacando a la condición patológica de vida que el beneficio secundario está satisfaciendo. El problema real es que al ser una situación que da algunos dividendos, el malestar se puede “blindar a sí mismo” y ante cualquier posibilidad de sanar el paciente muestra actitudes de evasión, de no compromiso, de huida; y en el mejor de los casos de excusas que aparecen una tras otra. Actitudes inconscientes que sirven para perpetuar el malestar “útil”.

Pero no siempre el tema es el beneficio secundario. Otras veces, se presenta el mismo caso de “no compromiso o determinación a sanar”; y es precisamente esto mismo lo que se debe sanar: la incapacidad de comprometerse consigo mismo.

En este último caso, es relativamente poco lo que el sanador puede hacer; porque es la misma persona la que debe romper ese circulo vicioso de “quiero sanar” pero “no llego a cumplir”; y como “no llego a cumplir” entonces “no llego a sanar”.

Les confieso que la “magia” también existe en esto. Bien sea por “beneficio secundario”  o por “incapacidad de compromiso consigo mismo”, las excusas “totalmente válidas” o incluso las “situaciones que parecen puestas por el destino” salen de la nada.

Una persona que se compromete consigo mismo a sanar debe dar esa primera lucha; enfrentarse a las excusas que surjan; claro está, siempre que no presenten un peligro real a su integridad personal. El cansancio no es excusa, la lejanía no debería serlo, el levantarse temprano menos, la lluvia diferente al diluvio universal, tampoco.

Lo dicen algunos sanadores: “hay personas que simplemente no quieren sanar”. Pero por supuesto que el “no querer” no es un proceso consiente intencionado.

Yo prefiero no pensar de esa forma; y elijo creer que: “las personas están mejor de lo que ellas mismas dicen; y pasan más tiempo felices que apesadumbradas”

¿Qué crees tú? ¿Cuál es tu caso?

Namaste!

Compenetración energetica de pareja

Cuando se es pareja de alguien, se dice que hay compenetración entre ambos seres y que comparten mucho más que solo buenos momentos. Además, siempre se plantea que vivir correctamente en pareja es lo más sano (y hasta necesario y bendito) para todos los seres humanos.
Pero esa compenetración, ese compartir y ese bienestar al que se asocia la vida en pareja tiene mucho que ver con nuestra existencia como seres energéticos. La compenetración es energética; si bien la manifestación de estas energías se suele presentar principalmente a nivel físico, mental y emocional. Estos tres campos son los más evidentes a la hora de observarlos y estudiarlos; si bien nuestras partes astral, kármica y espiritual no están exentas del impacto de la vida en pareja.

Si nos ubicamos en el  ser humano energético; recordamos la existencia de nuestros centros energéticos (chakras) y de las dinámicas que existen entre ellos. Sabemos además que no son solo los chakras de forma independiente sino más bien sus dinámicas, las que enmarcan las acciones de los seres vivos.

Pero para explicar la compenetración energética de una pareja, dentro de este escrito abierto, tomaré únicamente a los chakras como unidades independientes. 

Cuando existe una pareja (y hablo de pareja sentimental – novios, amantes, esposos) se suele asociar una frase a dicha interrelación; se dice que entre los dos hay “cierta química”.
En realidad no es “química” lo que hay, sino una compenetración “energética” básica de sus chakras.

Nuestros centros energéticos, distribuidos a lo largo del eje vertical central de nuestro cuerpo (columna vertebral), se comienzan a enumerar desde el primero al séptimo, de abajo hacia arriba. En realidad hay otros más que sostienen energías no tan asociadas con nuestra conciencia terrenal, pero son estos siete chakras los suficientes para caracterizar todo el comportamiento energético del ser humano terrenal.

  • Primer chakra (chakra base – Muladhara): en la zona del perineo. Maneja, entre otras cosas, la energía asociada a: instintos, protección, dominio, posesión, sexo orgánico.
  • Segundo chakra (chakra sacro – Swadhisthana) a unos pocos centímetros debajo del ombligo. Maneja la energía asociada a: disfrute en general, maternidad, cuidar, cobijar, alimentar, sexo de disfrute, sensualidad, entre otras cosas.
  • Tercer chakra (chakra de plexo solar – Manipura) a nivel de lo que conocemos como “la boca del estómago”. Maneja la energía asociada a: “el hacer”, objetivos, alcanzar, metas, esfuerzo, empeño, emociones (sentimientos que perduran en el tiempo), entre otras cosas.
  • Cuarto chakra (chakra del corazón - Anahata) a nivel del músculo cardíaco (corazón físico). Maneja la energía asociada a: sentimientos, concepción del “yo personal”, empatía, dar de forma desinteresada, entre otras cosas.
  • Quinto chakra (chakra de la garganta – Vishudda) a nivel de tiroides/paratoroides. Maneja la energía asociada a: comunicación de forma amplia (por cualquier medio, siempre de forma bidireccional: expresarse y escuchar), capacidad de captar y comprender lo que le rodea, entendimiento asociado con la sabiduría (lo que permite tener una visión particular del mundo); entre otras cosas.
  • Sexto chakra (“tercer ojo” – Ajna) en el entrecejo. Maneja la energía asociada a: la percepción (sensorial y extrasensorial), la inteligencia lógica, la capacidad de sacar relaciones de cosas y eventos, intelectualismo, interpretación; entre otras cosas.
  • Séptimo chakra (chakra de la coronilla – Sahasrara) en la parte más alta del cráneo. Maneja la energía asociada a: interrelación real con Dios (más allá de la percepción y la intelectualidad), verdadera espiritualidad asumida (no solo interpretada); entre otras cosas.
Como se puede observar, de cada chakra dí una muy sencilla referencia de las funciones humanas donde se utilizan las energías que estos manejan. Esto, si bien es muy simple, es lo necesario para explicar la compenetración energética en la pareja.

Entonces, cuando una pareja se forma, lo natural es que automáticamente y apenas al primer encuentro del uno con el otro, los chakras de cada uno comiencen a tratar de “unirse” energéticamente. Recordemos que siempre digo que las interacciones humanas son principalmente interacciones energéticas (que se expresan luego en aspectos evidentes como los físicos, los mentales y los emocionales)

Esta “unión energética de los chakras”, que no tiene que pasar por contacto físico y que tampoco es intencionado; se lleva a cabo de forma diferente entre dos personas cualesquiera o entre dos personas que naturalmente podrían formar pareja. El orden o la secuencia de “interconexión” de los chakras en ambos casos es diferente. Me voy a centrar en una pareja. 

La primera interacción se realiza entre los “chakras base”. Eso produce esa “atracción instintiva” del uno hacia el otro; ese “gusto”; que puede llevar incluso a encuentros sexuales sin involucrar más nada. Esta primera unión de chakras, incluso de forma inconsciente, se suele “negar” ya que muchos de nuestros condicionamientos como seres sociales, apuntan a que una interacción de pareja es mucho más que “sexo instintivo”. Es por esto por lo que a veces se siente esta atracción y se deja de lado, hasta que no se verifiquen uniones en los chakras subsiguiente.

La compenetración de estos primer chakras se manifiesta  también en un estado de seguridad (generalmente la mujer se siente “segura con su hombre”) y un estado de posesión, de dominio (el hombre siente “que esa mujer es suya”)

Hay otras causas por las cuales los chakras base de las personas tienden a unirse, pero escapan del alcance de este texto (revisar el artículo “Atracción Sexual”)

El siguiente chakra que se intenta unir es el segundo (van en orden), el asociado al bienestar. Aquí, la potencial pareja descubre que no solo se gustan, sino que entre ellos pueden disfrutar; que se pueden proveer momentos de disfrute, de bienestar; el uno al otro.

Cuando el primero y segundo chakra logran esa compenetración, es cuando se puede decir que ya hay una “pareja formada”; desde el punto terrenal, casi animal, pero pareja al fin.

Una compenetración de primer y segundo chakra en una pareja es suficiente para la madre naturaleza; porque es lo único necesario para que la especie humana subsista; procreando más niños. Dos personas se atraen sexualmente, obtienen bienestar y la magia está lista.

Pero es una magia no muy duradera. La atracción sexual puede darse con otras personas y el disfrute se puede obtener casi con cualquiera... así que esta compenetración con solo estos dos chakras puede no ser ni permanente, ni exclusiva; y por lo tanto no incluye necesariamente fidelidad.

Una pareja más permanente, duradera, estable, exclusiva, comienza a aparecer cuando la compenetración energética involucrar a los charkas siguientes.

En una pareja, cuando los tercer chakras también forman parte de la compenetración (se asume que el primero y segundo ya están unidos) ambos individuos que conforman la pareja pueden mantener metas en conjunto, objetivos como pareja, los dos trabajan por sus sueños como un equipo. Hay intereses de pareja, más allá de la atracción y del disfrute. 

Cuando el cuarto chakra (corazón) se involucra en la compenetración energética, cada miembro de la pareja comienza a ser más solidario con el otro; hay mayor empatía; los sentimientos del otro se cuidan como los propios y las acciones se cuidan para no herir a los sentimientos del otro.

Esta compenetración del primero al cuatro chakra define una “pareja ideal” desde nuestra concepción terrenal. Este tipo de pareja es la que brinda el escenario apropiado, no solo tener hijos, sino para criarlos y llevarlos a ser “adultos apropiados socialmente”, con experiencias en su temprana edad que les ayuden a madurar energéticamente los aspectos necesarios.

Pero aún hay compenetraciones energéticas mayores y deseables. Cuando una pareja comparte también una forma de ver el mundo similar, se puede estar presentando una compenetración de quinto chakra.

Al tener formas de pensar similares y formas muy parecidas de argumentar sus experiencias de vida, se puede estar hablando de compenetración de sexto chakra. Esto incluye también niveles de formación intelectual y académica equiparables.

Pero finalmente (y esto sí conforma una pareja ideal en todos los sentidos) se tiene a la pareja que además de todos los chakras anteriores unidos, consiguen y mantienen un séptimo chakra (el espiritual) en comunión, uno con el otro.

Esto último permite que ambos tengan, más allá de una comprensión similar de Dios, un enfoque espiritual práctico de sus vidas personales y de su vida como pareja.

Con todo esto, hemos recorrido entonces una secuencia  de compenetración que puede definir el tipo de pareja que dos personas pueden formar.

La pregunta que surge es: ¿deben estar conectados en secuencia, sin que haya ningún salto? La respuesta es sí. Me explico.

Puede haber parejas a las que se les reconozca una integración del primero y el segundo chakra; pero que también “parecen” quererse mucho y comparten muchas visiones de vida similares. Por lo tanto, indicaría una integración de los chakras de corazón y de garganta.

Pero esta misma pareja no comparte muchas metas en conjunto, aunque sí tienen sus propias metas individuales.

Observamos entonces, que hay una separación en el chakra del plexo solar, que crea una ruptura en la secuencia. Por eso esta pareja es únicamente de compenetración de chakras primero y segundo (hasta donde la secuencia se mantenga)

De la misma forma se pueden confundir relaciones personales con compenetraciones de chakras diversos, con relaciones de pareja. Pueden existir personas con metas comunes, con sentimientos comunes, con formas de ver a Dios similares, pero si no hay una compenetración del primer chakra o del primero y del segundo; por muchas cosas que se compartan, no son una pareja factible.

Cuando se ayudan a sanar a parejas dentro de las terapias energéticas, este es uno de los abordajes posibles: realizar el análisis de cuáles chakras están compenetrados. Y es muy común observar a parejas disfuncionales, las cuales más que una secuencia de chakras compenetrados, lo que tienen son formas de pensar similares, o iguales objetivos de vida, o necesidades que se complementan, y en función de esto “acuerdan” ser pareja. Más temprano que tarde descubren su fracaso. 

Beneficios reales. 

La compenetración real de los chakras en una pareja (la unión efectiva, ese compartir de sus energías) tiene un efecto extraordinario en el bienestar de ambas partes. Cuando una de las partes tiene, por ejemplo, un bajón energético en algún chakra, la conexión con el chakra equivalente en su pareja puede “amortiguar la caída”, puede sostenerlo. Es una dinámica energética de soporte (del uno con el otro) entre la pareja.

La manifestación de una compenetración inexistente se muestra en la frase popular que muchas damas utilizan con sus caballeros: “es que tu no me entiendes” (haciendo referencia a sus sentimientos). Definitivamente, si el hombre no tiene compenetrado su chakra de corazón con el de su compañera; pues el soporte que en algún momento ella puede necesitar, no existe. Tan sencillo como eso.

Y esta dinámica de soporte es VITAL en el mantenimiento de la pareja. Ya de por sí las relaciones interpersonales son muy difíciles; sin ese soporte sería inviable mantenerse conviviendo con una persona en la cotidianidad.

Y es por eso además, que en los momentos difíciles (situaciones de vida que sobre exigen a los diferentes chakras) es cuando más relaciones de pareja se rompen. En dichas “emergencias energéticas”, es donde se descubren que su compañero no les sirve de apoyo de vida (“energético”). Entonces viene la desilusión, el arrepentimiento, el “quien me mandó a casarme con este”, etc.; etc.; etc.

Nos damos cuenta otra vez, que la vida se explica bastante bien desde el conocimiento energético y es por eso por lo que una terapia energética bien llevada puede servir de complemento excelente a los otros enfoques profesionales de recuperar el bienestar.

Pero además, si no hablamos de recuperar el bienestar, sino de hacer decisiones inteligentes a la hora de seleccionar a una pareja; no te olvides que no eres únicamente carne y huesos. Busca asesoría seria.

Namasté.

Pedro A. Gómez Ruzzo.
Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Para www.naturalezacosmica.blogspot.com.es

Que es un virus!

Antes de meternos en esos extraños planos sutiles; no puedo dejar de recalcar que un virus, como realidad física y biológica que es, debe tener una consideración y atención primaria en el plano físico/biológico y por supuesto médico, a la hora de estudiarlo, tratarlo, atacarlo y controlarlo.


Por muchas consideraciones energéticas y espirituales interesantes que yo brinde aquí; lo propuesto serán consideraciones complementarias que nunca sustituirán al abordaje necesario por la ciencia moderna.

Ahora sí; comencemos a hablar sobre los virus más allá de este plano terrenal; y que lo aproveche quien desee.

Definiciones para el plano sutil.

Primero un par de definiciones personales.
  

“Un Virus es la expresión en materia física, de una energía de karma negativo” (PAGR)

“Si consideramos que es la energía vital y espiritual la que motoriza a las plantas, a los animales y a los seres humanos, como seres más allá de lo  físico; la energía que le da el sustento a los virus es la energía kármica.” (PAGR)



Ya desde esta definición, la asociación de estos “agentes infecciosos acelulares” (virus) con la energía kármica le da sus primeras características. En planos sutiles, no hay nada más infeccioso que el karma; y para que la infección se produzca, dos personas deben  interrelacionarse, de forma directa o indirecta. (Nota: lamento no explicar aquí el proceso kármico completo; ya lo he hecho en múltiples artículos y charlas) 

Con un virus, el carácter infeccioso es inherente; y también es necesario que exista interacción entre el portador y el receptor, aunque sea de forma indirecta (zonas de contacto físico comunes, aire, fluidos) para que esta se lleve a cabo.
  
Es además de notar que el medio húmedo sea importante (no indispensable) para concretar la infección, ya que se asocia al carácter energético-sutil de los virus. (Nota: recuerden que la molécula de agua es uno de los mejores elementos trasportadores de energías sutiles)
  
Creación de los virus.


La existencia de los virus responde, como dije, a la expresión física de energía kármica; energía que debería quedarse en estado sutil. Cuando los procesos de manejo del karma no son óptimos en un individuo; puede suceder que la energía kármica, que no se puede procesar, “cristalice” (metafóricamente hablando) en virus. 
Esta “creación de virus” por supuesto que no aparece de la nada (no estoy hablando de magia). Cuando alguna energía kármica se cristaliza, se aprovechan estructuras celulares, trozos de ADN/ARN, proteínas y lípidos de los mismos organismos vivos kármicos. Estas partes formadas por la energía kármica caótica, comienzan a tener existencia y características propias.

En grupos humanos con situaciones kármicas complejas (ciclos kármicos), la probabilidad de que se generen virus crece exponencialmente; y más aún, si los individuos no tienen ni la cultura ni las herramientas espirituales para procesar efectivamente el karma.

Pero hablamos de que los virus se crean en individuos con procesos no óptimos de manejo kármico. Esta ineficiencia en sanar karmas se produce por condiciones muy claras que describo a continuación:



  1. El individuo (o grupos de individuos) debe estar sometido a un estrés kármico provocado por sus situaciones particulares o grupales (recordemos que el karma se asocia a la interacción entre individuos). Este estrés karmico no se produce solo por agentes externos, sino que los mismos individuos pueden repotenciar al karma ya existente, por tener esquemas de vida erróneos.
  2. Dentro de este estrés kármico, puede ocurrir alguna de las siguientes situaciones (o todas):
    1. Los individuos no poseen la capacidad energética de tratar con una carga de karma muy elevada. El proceso de sanar karma, visto desde el nivel energético, se asocia a nuestro chakra base; y en estos individuos se puede presentar un chakra base inmaduro o disfuncional.
    2. El mismo chakra base se encuentra agotado por el esfuerzo de limpiar tal cantidad de karma (haya sido el esfuerzo exitoso o no)
    3. Los individuos no tienen herramientas ni prácticas para sanar karma. Si bien esto puede ser lo común en nuestras culturas occidentales, en escenarios de vida normales la limpieza kármica “por ensayo y error” suele ser suficiente; pero en escenarios karmicos se necesitaría un “entrenamiento especial”


Entonces, en cuando hablamos del karma, vemos que debemos tener tanto un chakra base fuerte, así como herramientas (espirituales) de vida que aligeren esa carga kármica que llevamos. 

Una vez creado el virus.

Pero una vez que el virus se crea físicamente (ya aparece) su existencia se independiza y comienza a dañar y a contagiar a los individuos por los procesos biológicos que ya son conocidos.

Si bien es cierto que a pesar de que de allí en adelante el virus ya es materia, aún su sostén (desde los planos sutiles, no terrenales) es energía kármica. Por lo tanto, una vez que un virus infecta a un individuo, la capacidad del individuo en procesar energías kármicas va a colaborar en su recuperación.

Por supuesto que lo más importante será: su fortaleza física, su sistema inmunológico, el estado de salud general que tenía al infectarse, el cuidado médico-sanitario que se le dispense, las medicaciones, etc., pero el aspecto espiritual (como seres holísticos que somos) no debería descartarse.

Lo deseable entonces, desde todo punto de vista, es tener esos procesos kármicos bien desarrollados y bien afinados. Lamentablemente esto no se consigue de la noche a la mañana, ni tampoco se contrata con un terapeuta ni se compra en la farmacia.

Los procesos kármicos se deben cultivar con Crecimiento Espiritual. En un esquema correcto (no cualquiera), el crecimiento espiritual brinda al “correcto practicante” tanto herramientas para limpiar karma como estilos de vida que no generen más karma. Debe ser un estilo de vida combinado por ambos aspectos: “tanto limpiar y como no ensuciar” kármicamente hablando.

De todas maneras, una vez que ya nos hemos contagiado por esa “energía kármica manifestada físicamente”, la atención debe enfocarse muy fuertemente desde el plano terrenal. 

Pequeñas recomendaciones.

Sin yo ser profesional de la salud, voy a atreverme a dar las recomendaciones que deberíamos considerar en caso de algún contagio; y voy a dar las razones sutiles (energéticas, kármicas y espirituales) donde apliquen. Estas recomendaciones nunca serán ni suficientes ni las únicas que se deben seguir en caso de contagio. Se deben acatar las recomendaciones que los profesionales de la salud indiquen, pudiendo estas complementar en caso de que no vayan en contra de las recomendaciones oficiales.
  1. Tomar el reposo físico, mental y emocional lo más estricto posible. Esto le permitirá al cuerpo direccionar todas sus energías vitales a enfrentar el virus.
  2. Evitar al máximo el contacto con otras personas, mas allá de las que dispensan la atención requerida. Incluso con estas, el contacto debe ser el mínimo indispensable. Esta medida no es solo para evitar esparcir el contagio; sino que al interrelacionarnos con otras personas, aunque sea de forma casual, se genera karma. Si en una infección viral generamos más karma, vamos a poner a nuestro chakra base a trabajar con ese karma nuevo en vez de dedicarlo a procesar la energía del virus.
  3. Tomar mucho líquido (agua).Más allá de la necesidad de hidratación y de los mecanismos de arrastre del virus fuera del organismo, energéticamente el agua va a absorber la energía del virus y la va a sacar fuera del cuerpo al orinar. Recordemos la capacidad energética del agua. Pero estaremos seguro de que estamos tomando suficiente agua, solo cuando comencemos a orinar más de lo normal. Si nuestra micción es la común, debemos seguir aumentando la ingesta de líquidos.
  4. Limpieza energética. El uso de la piedra conocida como Turmalina Negra en contacto superficial pero directo con la piel, va a ayudar a limpiar a nuestro cuerpo energético. En el proceso de erradicar un virus, se genera mucha energía de residuo en nuestro cuerpo energético; esto sobrecarga energéticamente al cuerpo y lo ralentiza en la misma lucha contra el virus. Dos o tres piedritas en diferentes zonas del cuerpo son suficientes.
  5. Series de respiraciones profundas y lentas de forma muy frecuente, para mantener niveles de oxígeno altos en la sangre. Esto crea un ambiente biológico poco adecuado para los virus.
  6. La medidas de higiene reforzadas para evitar más contagio.


Y por supuesto, todo el resto de recomendaciones que los médicos indiquen.



La cosa ahora no es deprimirse, pero sí tomar consciencia. Lamentablemente siempre ocurre que buscamos soluciones cuando ya la situación desafortunada se estableció y estamos con el agua al cuello. Es siempre mucho más fácil y económico mantenerse sano que curarse.

Para los procesos virales, tener bien entonada y aceitada esa maquinaria para tratar con el karma es indispensable; no tanto para recuperarse (porque ya dependerá en mucho de nuestra biología), sino para no generar o contraer virus que pongan en peligro nuestra salud.

¡Hacer lo correcto; hacer lo correcto, hacer lo correcto! Dios permita que esto le sirva a los indicados.

Namasté.

Pedro A. Gómez Ruzzo.

Master Reiki Usui-Tibetano, Karuna Ki, Reiki Mineral
Para www.naturalezacosmica.blogspot.com.es


EL METODO SILVA DE CONTROL MENTAL


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