AMOR, LA MÁS ALTA VIBRACIÓN ENERGÉTICA


El Amor es la energía que da origen a todo lo que existe, pero al nacer en este plano terrenal, por las condiciones de este juego, olvidas que así es. Por eso puedes pasar la vida entera buscando el Amor como un perdido en el desierto busca un oasis con agua. Y no hablo sólo de lo que buscas en tu pareja, sino que toda relación humana y con el mundo, está basada en esta búsqueda de Amor, y cuando no eres consciente de ello, condicionas toda tu entrega al acto de pedir que se te sostenga energéticamente.

Cada vez te vas acercando más a la esencia de una vida plena y feliz, que no tiene nada que ver con lo que crees que te dará felicidad, porque hasta el dinero aparenta darte esa seguridad que no tienes en tu interior, ¿por qué? Por falta de Amor. No hablo de no tener dinero o cualquier otra cosa, hablo de darles el justo rol en tu vida, como una consecuencia de tu interior pleno de tu propio Amor, no un parche que oculte tu carencia.

Seguimos hablando de energía y de creación, ya que cuando eres capaz de amar eres creativa y libre de manifestar lo que sea en la materialidad y en los planos sutiles. El Amor es el lenguaje de la Creación, y cuando estás en esa alta vibración, el mundo te responde de la misma manera, por ley de atracción. Eres amada en tanto amas. Sólo cubriéndote de Amor tú misma y en primera instancia, cosecharás una realidad amorosa y respetuosa. Ya no estarás con la necesidad de nada externo para cubrir esos espacios vacíos, por lo tanto lo que recibas como respuesta a tu Amor, será sólo disfrute y no una pastilla adormecedora que no te permita ser honesta contigo misma y detectar dónde cojeas, para desde esa detección solucionar cualquier dolor, físico o emocional.

El origen de todos tus dramas cotidianos es la falta de Amor, revisa con honestidad y profundidad. Y el origen de tu felicidad es el Amor conquistado en tu interior, por ti misma, y que te es devuelto por la vida en concordancia.

Ahora, el planeta y la conciencia humana cuentan, más que nunca, con la posibilidad de conectar con estos espacios sutiles y amorosos, por lo que ya no necesitas complicar ningún proceso de conexión y comprensión. Sólo debes mirar la vida con confianza, respirar siempre y en forma consciente, cuidarte como si se tratara de tu ser más querido, aceptando esta vida material, dual y terrenal…, es más, disfrutándola y dándote aquello que te gusta más, desde comer un helado, porque ese placer eleva tu vibración hacia el Amor propio, hasta dormir más de la cuenta un día porque tu cuerpo lo necesita, y tú amas tu cuerpo tal cual es, o al menos quieres hacerlo.

El principio para lograr crear y manifestar en el mundo lo que desees, consiste en elevar tu vibración energética. Es decir, aumentar su velocidad para llevarla cada vez más cerca de la sutileza del Amor, y no para quedarte pegada en las nubes, sino para traer ese Amor a vivir contigo en la Tierra. Acá está tu vida, acá elegiste vivir en este tiempo en que es posible comprender la vida en su totalidad en tanto energía. Entonces, ya no es necesario despojarte del cuerpo o pasar meditando todo el día con los ojos cerrados para conectar con la Fuente de Amor, sólo basta que en conciencia, sin ser condescendiente contigo misma y haciéndolo desde la disciplina que sea necesaria para tu propio viaje, disfrutes de la vida como el mayor de los regalos que te has podido dar, así algún día recordarás por qué estás acá y el por qué de tu elección de vida…, y creo no equivocarme, llegarás al mismo punto de inicio, el Amor. Esa es la energía que te movilizó a venir a la Tierra y es la energía que te impulsa a recordar tu esencia.

Y verás cómo el mundo con todas sus criaturas se manifiestan ante ti y responden a tu Amor. Los animales y las plantas, y todo lo que el planeta te ofrece, vibran en esta energía y son conciencia pura de Amor, por lo tanto, cuando seas capaz de tocar este estado vibracional, escucharás cómo te hablan y se comunican contigo; pasas a ser parte del Todo como una pieza más de la conciencia de Amor, en tu cuerpo físico y en tu misma casa, ya que no es necesario que dejes atrás nada de lo conocido, sólo que transformes la manera de relacionarte con ellas, ya no en dependencia por falta de Amor, sino que en libertad.

Date el tiempo, que también es una forma de amarte, de respirar conscientemente, involucrando tu cuerpo en ese acto tan simple, pero que te recuerda que estás viva. Todo ante tus ojos irá cambiando en esta hermosa locura de ser un ángel con cuerpo humano, y de recordar que lo eres.


Protección e Intercambio Energético.

Hasta hace muy poco tiempo el ámbito de la protección energética ha permanecido “oculta” (reservado a los maestros y discípulos del “ocultismo”). Actualmente, con los experimentos y evidencias de la física cuántica, la consideración de que pensamientos y emociones son formas de energía, está pasando de tener una acepción “esotérica” a formar parte de una comprensión más abierta de los procesos de intercambio energético y de nuestra constitución sutil o campo energético humano.

Fernández Casanova (2008) refleja estos procesos utilizando una terminología que nos es más próxima, accesible y actualizada que los textos clásicos “ocultistas”. Por ejemplo, denomina “Formas Mentales de Energía” (FME) a la energía que rodea a la persona, formada por sus pensamientos y emociones y que en ocasiones puede dirigirse intencionadamente (consciente o inconscientemente) o tomar identidad propia, pasando a habitar la energía del lugar. Una actualización de la terminología de formas-pensamiento del clásico de Besant y Leadbeater (1945).

Utilicemos un lenguaje más clásico o actualizado. No cambia el hecho de que somos seres de energía y esta energía interactúa con otras personas y con los espacios que habitamos o habitaron otras personas. Tampoco que en situación normal de armonía estamos suficientemente protegidos, de manera similar a como nuestro sistema inmunitario está en contacto constante con bacterias y virus de nuestro entorno y no por ello tenemos infecciones continuamente. Sin embargo:

Cuando existen problema de límites a nivel psico-emocional, esto tiene un correlato en el campo energético humano.

También, e independientemente de lo anterior, el aura puede sufrir roturas, agujeros, desgarros y otros daños tras traumas (una emoción muy intensa o una operación quirúrgica, por ejemplo). El cuerpo energético humano tiene su propio sistema auto-curativo (de reparación, limpieza y defensa), pero también le podemos ayudar con las esencias florales, ¡qué mejor terapia que una terapia energética!

A veces nuestro sistema energético puede colapsarse en lugares con abundante carga energética (hospitales, asilos de ancianos, consultas terapéuticas, por ejemplo). En EEUU se estudió que las profesiones con menor expectativa de vida eran los cirujanos y psicoterapeutas. Muchos terapeutas enferman y/o se encuentran con frecuencia desvitalizados. Hay una pérdida energética inherente a estas profesiones “de ayuda”, pero también es cierto que puede hacerse mucho desde la terapéutica floral para limitar pérdidas innecesarias de energía. Es, en mi opinión, una asignatura clave de la formación del terapeuta floral.

Desde otro enfoque, lo que ocurre al nivel psico-emocional en el contacto personal tiene su correspondencia a nivel energético. La acción de muchas de las esencias del Sistema de Saint Germain es explicado desde esta dimensión (aunque desde el lenguaje de la Metafísica). El trabajo de Brennan (1987 y 1993), científica con dotes clarividentes que trabajó para la NASA, lo ilustra muy bien, como puede verse en la siguiente imagen. Esta autora hace una magnífica correspondencia entre los caracteres de la Bioenergética de Lowen (2004) (esquizoide, oral, masoquista, psicopático y rígido), sus defensas psicológicas y cómo éstas se reflejan en defensas energéticas.

La imagen refleja las actitudes emocionales y mentales en la interacción personal (defensas energéticas, según Brennan, 1987) (Fíjese en la foto.)



En el tema que nos ocupa, concretamente, los trastornos de personalidad borderline o limítrofes se caracterizan precisamente en una confusión entre sus emociones y las del entorno, en unos límites desdibujados y precarios entre ellos y su medioambiente.

Pongo un caso de alguien que solicita acompañamiento floral:

“Lo que me pasa es que cuando voy caminando puedo sentir las emociones de las otras personas, sé lo que les pasa, por ejemplo, el encargado de la tienda que me atiende, lo vivencio en carne propia, soy muy permeable, no deseo vivir así, por eso deseo me ayudes con las esencias florales de protección”

en el contexto de “Yo no tengo ningún problema, sino una gran sensibilidad, son los demás que me invaden... atiéndeme en tu consulta aunque hoy sea domingo porque yo también ayudo a los demás y los atiendo en cualquier momento que lo necesiten”

La falta de límites energéticos, conceptuales y la deficiente o ausencia de consideración de tener un problema se evidencian.

¿Cómo “perdemos” nuestra energía?

Aunque obviamente ésta en una cuestión muy personal, nos damos cuenta de que “perdemos” nuestra energía en la calle o en contacto con otra persona por alguno de los siguientes síntomas: sensación de agotamiento (incluso en pocos minutos); sensación de debilidad, que puede ir hasta el mareo; necesidad de comer algo; se deja de disfrutar de lo que se estaba haciendo (ej. de compras), se quiere volver pronto a casa, etc.

Perdemos nuestra energía a través de nuestro campo energético (aura) y centros energéticos (chacras). Las personas nos enviamos mensajes (inconscientes) a través de los chacras (estableciéndose como cuerdas energéticas). Mediante estas cuerdas pueden trasmitirse mensajes (“me siento triste”, “te amo”, “me eres atractivo”, p.ej.). En esta conexión a Ud. le pueden “sustraer” energía o Ud. puede estar sustrayendo energía de otras personas (en terminología ocultista “vampirismo energético”). Este proceso se da también a distancia.

La energía se puede perder también a través del aura. El aura actúa como un escudo y cuando estamos equilibrados siempre nos protege. Si nos sentimos débiles, al interactuar con el aura de otra persona, después del encuentro, una parte de la energía de una persona puede quedar en el campo energético de la otra. A veces el aura puede tener orificios por donde la energía fluye más fácilmente. A estos agujeros se les denomina “rombos del aura”, y pueden ser debidos a diversas causas, entre ellas traumas físicos y/o emocionales (algunas de las combinaciones de esencias protectoras y selladoras o reparadoras del campo energético son STAR OF BETHLEHEM-ASPEN en Bach y ALLIUM-ARNICA SILVESTRE en Saint Germain).

¿Ha pensado en su parte de responsabilidad? ¿Por qué regalamos nuestra energía? (WILLOW) Si estás leyendo este escrito es probable que el tema te interese porque algunas de estas situaciones te sucedan a ti. Una primera reflexión a la que te invito es a “darte cuenta” de qué patrones mentales y actitudes emocionales de tu personalidad pueden estar favoreciendo estas pérdidas de energía cuando contactas con tu entorno. El Sistema Floral de Bach, como es bien conocido, trabaja las emociones básicas del ser humano y es un sistema espléndido para el auto-conocimiento. Opino que el trabajo en lo “transpersonal” debe tener una sólida base de trabajo en “lo personal”, lo psicológico.

Algunas personas regalan espontáneamente gran cantidad de energía que extraen de su campo energético. Este “regalo energético” podemos hacerlo conscientemente desde el corazón, y es una decisión nuestra, pero mantenemos el “timón de nuestro barco”.

Desde posturas menos sanas, dentro de este sistema podemos encontrar patrones emocionales que son grandes “surtidores” de energía (OAK, VERVAIN, IMPATIENS, ELM, p. ej.). Aunque todos ellos pueden hacernos abocar en estados de agotamiento, tienen en común cierta decisión personal de “gastar” su energía amparados en el fuerte sentido del deber, el sobre-entusiasmo de la causa que defienden, el enganche a un ritmo acelerado o a la realización de demasiadas tareas, p.ej. No son, por tanto, problemas de pérdida energética en el contacto con el entorno, en el sentido que aquí estamos tratando.

Por distintas razones podemos regalar nuestra energía de una manera menos consciente. Estos estados, algunos de los cuales comento a continuación, son los responsables de esta sensación de pérdida de energía en el contacto con el otro. Continuado en clave del Sistema Bach, se muestran entre paréntesis las esencias florales correspondientes, aunque esta correspondencia no hay que tomarla en sentido estricto, ya que son sólo una selección de opciones:

a) En el encuentro con los demás gastamos mucha energía al reprimir o negar partes de nosotros (nuestra “sombra”). ¡Hay un gran desgaste de energía en ocultar o en ser lo que no somos!. Ello en esquemas de negación emocional (AGRIMONY), represión emocional (CHERRY PLUM), proyección con intolerancia (BEECH) o intelectualización de la emoción (WATER VIOLET).

b) La falta de autoestima por infravaloración de nuestras capacidades (LARCH) o por un sentimiento de ser defectuoso, de ser “menos que” (CRAB APPLE).

c) La sensación de no-merecimiento, a veces, tan difícil de auto-observar; o de culpa consciente o inconsciente, de lo personal o de lo pre-personal (etapas intrauterinas) es demoledora (PINE) en el tema que nos ocupa.

d) Regalando energía a cambio de amor o reconocimiento, o por un equivocado sentimiento de “egoísmo” o “generosidad”, que pueda hacernos pensar, aunque no sea conscientemente, que sólo somos “buenas personas” cuando entregamos nuestra energía vital (CENTAURY - PINE).

e) Por un deficiente “enraizamiento” (CLEMATIS), o dificultad de “encarnación” por traumas de ésta y otras existencias (STAR OF BETHLEHEM - ROCK ROSE) a veces con roturas en nuestro campo energético (ASPEN).




También sabemos que patrones “succionadores” de energía se acoplan “neuróticamente” muy bien con otros patrones más “débiles de carácter” que actúan de “surtidores”. Tal es el caso de la polaridad VINE - CENTAURY, por muchos conocida. VINE, no siendo el único en Bach (recordemos que el último grupo del sistema Bach son patrones emocionales que buscan, con diferentes mecanismos, el ejercer influencia o poder sobre los demás, y claro que esto tendrá su manifestación a nivel energético), es uno de los patrones emocionales más vampiros de dicho sistema floral. Muchos de nosotros conocemos también el desgaste energético que sentimos frente a una persona en estado HEATHER, entre otros.


Medicina energética y salud integral

Sanar la vida para sanar el cuerpo

El concepto de medicina integral es muy diferente a la occidental. Esta última nos hace casi ajenos a lo que sucede en nuestro cuerpo, y ni hablar de lo que sucede en nuestra vida. En ambos casos, son cosas que “nos suceden” y sobre las cuales no tenemos un control significativo. No conocemos nuestro poder y responsabilidad sobre nosotros mismos ni el grado de interdependencia de nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, emociones y decisiones. Vivimos nuestra salud y en muchos casos, nuestra vida entera de manera inconsciente, atrapados en esquemas mentales, sentimientos, actitudes, situaciones y enfermedades que nos alejan de la realidad. Pensamos que todo viene del exterior: la salud, la riqueza, la felicidad, el equilibrio, la realización. Todo.


Para una tradición médica integral, como la medicina china, la medicina alternativa o la intuitiva, o para un sistema antiguo como el yoga, nuestro cuerpo físico es un registro de nuestra historia. Es un reflejo de nuestros hábitos psicológicos además de nuestros hábitos corporales, porque nuestra salud incluye todo un sistema energético conformado por cuerpos sutiles, elementos, meridianos, chakras, energías.


La medicina actual tiene grandes limitaciones en su autoconcepto. Es una ciencia impersonal que no se interesa por la forma como llevamos nuestra vida, y que funciona alrededor de la enfermedad, no de la salud. Se dedica a atacar el síntoma de una enfermedad, como si fuera exógena. Para esta, el cuerpo es una máquina que funciona en un plano netamente material, por lo cual la enfermedad obedece a gérmenes, genética o reacciones químicas. Acaba con nuestras enfermedades, pero no nos enseña a aprender de ella ni a observarnos.


Algo de esto ha cambiado un poco en tiempos recientes, cuando la medicina ha comenzado a establecer la relación entre, por ejemplo, estados psicológicos como el estrés y la aparición de enfermedades y ha comenzado a interesarse por sistemas medicinales más integrales que puedan servir de complemento. De la misma manera como el estrés tiene un efecto tan agresivo en la salud, como se ha comprobado, cada sentimiento y pensamiento, e incluso ciertas creencias, condicionamientos y esquemas de comportamiento que pueden estar tan interiorizadas que no tenemos consciente, generan un mensaje en nuestro cuerpo.


Los mensajes nos pueden llevar a la vitalidad, al equilibrio, al bienestar integral y la salud de nuestro cuerpo, nuestra mente y al despertar espiritual, o nos pueden llevar a hacernos daño. Cuando son negativos, o nuestros comportamientos van en contra de nuestra naturaleza, el cuerpo nos avisa con la aparición esporádica del dolor o con enfermedad. La enfermedad no es un enemigo sino un camino de transformación y aunque no queremos estar enfermos, debemos escuchar lo que el cuerpo nos está diciendo y preguntarnos qué puede estar en desequilibrio, dónde estamos maltratándonos. Las sensaciones físicas son como los mensajes del conocimiento universal: nos indican cuando hay algo que no está bien.


La anatomía espiritual, como la definiría Caroline Myss, nos muestra la estrecha relación entre la salud física y nuestros pensamientos, nuestros patrones emocionales, los comportamientos que hemos establecido entorno a diferentes asuntos. Los chakras no son nada diferente a las ruedas energéticas que reciben, distribuyen y regulan las diferentes fuerzas que están activas en el universo y que operan a través nuestro. Estas son algunas de carácter femenino (pasivo, sabio, compasivo, receptivo), o de carácter masculino (afirmativo, activo).


Algunas son materiales e individuales y otras son colectivas y metafísicas. Si bien los planos en los que operamos dependen, según estas tradiciones, en momentos de la vida y nivel de evolución de la conciencia, en cada uno de nosotros están activas hasta cierto punto. Todas son importantes para que estemos equilibrados y plenos. De estas dependen factores tan diversos como nuestro poder personal, el amor hacia nosotros mismos y los demás, las relaciones grupales, nuestra capacidad de escuchar nuestra alma, de establecer relaciones sanas, de expresarnos sin temor, de disfrutar, de sentirnos seguros y de cuidarnos a nosotros mismos, de aceptar y fluir con la vida. La salud integral, no importa la tradición, nos enseña a sanar nuestro cuerpo de manera paralela a nuestra vida.

El cuerpo astral y la liberación de esquemas emocionales limitantes.

El cuerpo astral posee un aura que brilla en forma de óvalo y que se extiende varios metros alrededor de nuestro cuerpo físico. Su aura irradia cualquier cambio en nuestro ánimo, de manera que por lo general está en transformación. Sentimientos de amor y alegría proyectan una luz clara y luminosa, mientras que los sentimientos negativos pueden generar la aparición de nubes oscuras a nuestro alrededor. El aura emocional, con nuestras emociones pasajeras y marcas emocionales reprimidas o que hemos ido acumulando y transformando en sistemas de creencias, constituye la energía con la que nos comunicamos con el entorno, que se proyecta desde los chakras y, en menor medida, desde los poros.


Dicho cuerpo energético guarda nuestros asuntos emocionales, que si no son resueltos, serán transmitidos a nuestra siguiente vida. No solo esto: de manera significativa, la determinarán. El cuerpo astral continúa existiendo en conjunto con el cuerpo mental y el espiritual, por lo que tendremos que lidiar con patrones emocionales negativos (sentimientos de soledad, rechazo, falta de autoconfianza, miedos, envidias, rencores) hasta que estos sean superados. Este campo de energía es muy poderoso porque determina muchas veces la forma como vemos el mundo y nuestra experiencia vital, al estar tan relacionado con las cuestiones del ego y por tanto a nuestra relación en el mundo, la relación con nosotros mismos y con nuestros patrones mentales.


Este mensaje inconsciente que enviamos al mundo atrae energías similares. Por esto se afirma que las limitaciones vienen desde dentro. Nuestro entorno y experiencia es un reflejo de nuestra mente y emociones (pensamientos, afirmaciones, creencias, sentimientos y patrones emocionales), que están ligados. Mientras no se rompa el ciclo entre el mensaje que transmitimos y la respuesta exterior, que confirma y refuerza los patrones emocionales y creencias subsecuentes, nuestra visión del mundo, además de nuestra propia vida, va a obedecer a unas emociones inconscientes y que controlan nuestra vida.


Paradójicamente, pensamos que somos víctimas de unas circunstancias y no nos empoderamos con la capacidad de transformar nuestra vida, cambiando nosotros mismos. Esta es nuestra tendencia más común: nuestra mente ha sido programada desde que somos muy niños con un sistema de creencias y unos conceptos determinados, que vienen de nuestra formación cultural, nuestra experiencia familiar y en gran medida en nuestras primeras experiencias. Las emociones sin resolver escapan a la mente y luchan por mantenerse vivas y por afianzarse en cada oportunidad.


Debido a que se ha vuelto la única forma posible de pensamiento para nosotros, la consideramos una verdad. Y como encima encontramos respuestas energéticas que las alimentan, y que hace que nos encontremos repetidamente en la misma situación, creemos que nosotros o el mundo es esto o aquello. Una transformación de la mente comienza por una sanación de nuestras heridas emocionales y una reprogramación de nuestros patrones mentales.


Cómo sanar bloqueos que nos condicionan

La mayoría de bloqueos emocionales se encuentran a la altura del tercer chakra, la rueda energética del plexo solar, pues es allí donde procesamos las emociones nuevas. Sin embargo, para adquirir conciencia de nuestros esquemas de pensamiento, emociones o creencias, y para discernir si nos acercan a nuestro ser infinito y a la fe (a los que se asocian sentimientos expansivos de amor, confianza, gratitud, compasión, disfrute), debemos sintonizarnos con el sexto chakra.

El desarrollo de una visión universal nos da la facultad de ir más allá de nuestros asuntos personales y de ver con lucidez y objetividad nuestros estados interiores. Comenzamos a identificar y a observar sin juzgar ni involucrarnos en nuestros procesos psicológico- emocionales. Estaremos mas cerca de las funciones intuitivas de la mente, liberadas del ego, y el cuerpo astral comienza a vibrar en su frecuencia más alta posible, en conjunto con el cuerpo espiritual, limpiando la memoria emocional negativa que nos permite sanar de manera definitiva.


El cuerpo astral

Este campo de nuestro sistema energético registra los rasgos de nuestro carácter, nuestros sentimientos y emociones. Es el medio que nos da sensibilidad y nos permite experimentar placer y dolor. Determina nuestra visión del mundo y nuestra experiencia vital más que cualquier otro, aunque puede haber argumentos que indican que el cuerpo mental es tanto o más determinante. En todo caso, están interrelacionados y es desde estos dos cuerpos, el mental y el astral, desde donde más podemos ejercer influencia sobre nuestras vidas a través de la conciencia.


El cuerpo astral refleja los patrones emocionales que tenemos sin resolver y que se traducen en comportamientos, actitudes, formas de pensar, patrones mentales que hemos ido creando por condicionamientos o impresiones y que nos hacen vivir anclados en los asuntos del ego y no permiten el conocimiento intuitivo. Todo lo anterior construye, en últimas nuestro mundo, la salud física y el bienestar en los diferentes aspectos de nuestra vida. El cuerpo astral es donde registramos las tendencias emocionales que van marcando nuestro carácter, las que nos dan valor, confianza, amor y expansión, como las negativas: miedos, sentimientos de rechazo, culpa, rabia.


Las emociones son una fuerza magnética

Sus dimensiones son similares al cuerpo físico. Tiene un aura de unos tonos relativamente permanentes, que revelan las tendencias de nuestro carácter, pero refleja a cada instante lo que estamos sintiendo. De esta manera, los sentimientos positivos se proyectan en un aura de colores claros y luminosos, mientras que los pensamientos negativos se traducen en colores oscuros. De esta forma, todo el abanico de sentimientos que puede llegar a sentir un ser humano, amor, alegría, dicha, gozo, placer, rabia, duda, celos, codicia, temor, odio, dolor, es la información que continuamente estamos transmitiendo.


Esta proyección hacia el mundo exterior es tan poderosa que determina, según la medicina energética, las experiencias, situaciones, personajes y sucesos que se nos presentan. El aura de nuestro cuerpo astral, que tiene el carácter que le hemos impreso por cuenta de las heridas emocionales o de un sistema emocional sano, y que se comunica permanentemente con el mundo exterior tiene la asombrosa facultad de, además de filtrar nuestra visión, tambien de atraer y, podría decirse, hacer que sucedan cosas en el mundo material.


A medida que desarrollamos nuestra conciencia y tenemos mayor conocimiento de nuestro mundo interior, y a medida que mantenemos la atención en nuestras emociones sin permitir que éstas nos controlen, el cuerpo astral evoluciona también. Va pasando de ser una sustancia opaca, sin forma y sin movimiento armonioso, a un elemento energético luminoso, cuya forma se ajusta perfectamente al cuerpo físico.


El cuerpo astral es más sutil que el anterior, el cuerpo vital y es en mayor medida un vehículo del espíritu. Trabaja de manera conjunta con el siguiente, el cuerpo mental (o intelectual), en la unidad llamada shukshma sharina o mayonama kosha por lo cual algunas veces se considera que los dos conforman el cuerpo astral, siendo el emocional un aspecto de un cuerpo más que un cuerpo en sí, pero tiene propiedades unas propiedades particulares que hemos explicado anteriormente y nos hemos adherido a la interpretación que los diferencia. Los dos, el cuerpo emocional y el cuerpo mental son unos cuerpos sutiles que continúan existiendo luego de la muerte física hasta disolverse luego de muchas vidas, cuando el espíritu encuentra nuevamente la unidad con la existencia.


El yoga trabaja cada uno de nuestros cuerpos energéticos. Para shukshma sharina, la unidad entre el cuerpo astral y el mental (algunas veces llamada indiferenciadamente cuerpo astral), la disciplina enfatiza la importancia del pranayama (ejercicios de control y expansión de la respiración). Tambien equilibran y purifican estos cuerpos sutiles los pasos relacionados con la meditación pero que en el yoga constituyen unas prácticas en sí mismas, como lo planteó Patanjali en los ocho pasos del yoga: el recogimiento de los sentidos y la concentración. La definición de yoga para los Yoga Sutras, no lo olvidemos, es la cesación de las fluctuaciones de la mente. De esta forma limpiamos nuestros pensamientos y emociones para sanar nuestra vida desde dentro.



El sistema energético
Cuerpos sutiles, prana, nadis y chakras


Nuestro sistema energético es tan asombroso como complejo. Si bien la medicina actual se limita a estudiar nuestro cuerpo físico, el único perceptible a los sentidos y aprehensible por nuestra mente racional, y a explicar las enfermedades principalmente por factores genéticos y gérmenes ambientales, y nuestras experiencias como algo que se nos sale de las manos, la medicina tradicional india establece todo un sistema metafísico que nos muestra una perspectiva muy diferente.


El cuerpo físico es todo lo que vemos pero las personas con la percepción más desarrollada puede ver también que somos conformados por un sistema de energía compuesto por canales de energía, cuerpos sutiles y centros energéticos. Por ser eminentemente energía, más que materia, estamos en constante intercambio con el entorno y con el universo.
Los cuerpos energéticos, los nadis o canales de energía y las ruedas energéticas vinculan a nuestro ser físico nuestro ser psicológico, emocional, mental y espiritual. Es aquí donde se explica nuestro carácter holístico sobre el que se basan antiguas tradiciones como el yoga. El ser es energía y cada uno de nuestros cuerpos es una manifestación de una vibración diferente de esa energía cuya vibración es más sutil y universal según nuestro nivel de conciencia.


Prana, nadis y chakras

Para comprender cómo funciona nuestro sistema energético, es fundamental mencionar el prana, o energía vital. Todo está permeado por prana y es la energía que nos da la vida, así como el nivel de vitalidad. El prana tiene diferentes vibraciones, por lo que a medida que aumenta nuestro nivel de conciencia, el prana se hace más elevado. Este concepto tiene un equivalente en la tradición china y japonesa con el chi o ki. El prana lo obtenemos de diversas fuentes, como el sol, el aire y la comida, y elevamos su circulación en nuestro ser a través de limpiezas. El yoga limpia nuestros canales energéticos, aumenta el prana y sus vibraciones.


El prana circula a través nuestro cuerpo y nuestros cuerpos sutiles por medio de unos canales llamados nadis, también conocidos como meridianos, que permean todo nuestro ser y nos pemiten estar en intercambio de energía entre nuestros diferentes manifestaciones (mentales, emocionales, físicas), además de estar íntimamente interconectados con los demás seres, ambientes, y la existencia como totalidad. Los chakras son receptores de esta energía cósmica, encargados de regularla según su frecuencia en nuestro ser físico y metafísico para su funcionamiento idóneo y desarrollo.


Los tres nadis principales son Ida, Pingala y Sushumna, pero algunos textos antiguos hablan de 72.000 nadis y otros han llegado a mencionar 350.000. Esto nos da una idea de la complejidad de este sistema y de su poder activo. Los nadis mantienen el flujo de energía vital en cada uno de nuestros elementos, físicos y sutiles, según su frecuencia, y también los conectan entre sí.


Los cuatro cuerpos sutiles

El cuerpo etéreo tiene la vibración más baja y es el único de los cuerpos sutiles que muere poco después de que expira el cuerpo físico. Capta energía del ambiente a través del plexo solar y de la tierra a través de nuestro primer chakra y nos envuelve en una capa que nos protege de las enfermedades. Por pensamiento negativo y hábitos destructivos con el cuerpo muchas veces se debilita y nos volvemos más susceptibles a enfermarnos y a recibir agresiones energéticas del ambiente.


El cuerpo astral alberga nuestros sentimientos y emociones, y está en transformación permanente según nuestros cambiantes estados de ánimo, emitiendo y atrayendo determinadas situaciones y energías, generando una relación muy cercana entre éstos y nuestra salud física.


El cuerpo mental se encarga de nuestras facultades mentales, y cuando no está limpio de las influencias del cuerpo astral funciona de una forma condicionada por los patrones emocionales y a la vez toda una forma de ser y actuar, que no permiten su real desarrollo intuitivo y la conexión con la sabiduría universal que viene a nosotros a través del cuerpo causal.


Este, por último, es también llamado nuestro cuerpo espiritual y es imperecedero. Los otros cuerpos, excepto el etéreo y por supuesto el cuerpo físico (aunque influyan y ejerzan influencia en todo nuestra anatomía material y espiritual) nos acompañan en nuestras vidas posteriores pero a medida que evolucionamos nos convertimos en conciencia pura. Esta manifestación energética nos lleva a la integración, al amor, a resolver nuestros problemas emocionales que condicionan nuestra mente, a la sabiduría y a la dicha.


El cuerpo etéreo

Es el primero de nuestros cuerpos sutiles, que tiene la vibración más baja y que parece ser la réplica de nuestro cuerpo físico en una materia menos densa. El cuerpo etéreo, también llamado cuerpo vital o pranayama kosha expresa nuestro principio vital y se compone de partículas etéreas. Es similar al cuerpo físico en tamaño y dimensiones, por lo cual se le considera una suerte de gemelo metafísico de nuestro cuerpo material y está estrechamente ligado a las funciones, salud y vitalidad de éste. De alguna manera, nuestro cuerpo etéreo nos da vida y mantiene nuestras necesidades y procesos físicos. También es a través de este vehículo que se traducen materialmente las energías del universo y de nuestro sistema energético.


El cuerpo etéreo es el responsable de dar energía creativa, sensaciones corporales y energía vital a nuestro cuerpo físico. Algunas de las sensaciones que genera en nuestro ser son el frío o calor, el hambre, la sed o el sueño, además de captar, regular, transformar y distribuir la energía del exterior. Toma la energía del sol a través del plexo solar y de la tierra a través de nuestro primer chakra, (o nuestro chakra de raíz, como también se le conoce) y a través de los chakras, encargados de regular las diferentes pulsiones en nuestro ser, y de los nadis, por donde fluye la energía vital que todo lo pervade, nutre nuestro cuerpo y mantiene la vitalidad en nuestras células.


El aura de nuestro cuerpo etéreo representa el sobrante de esta energía vital, que el cuerpo descarta a través de los poros. Lo que sucede luego es muy interesante: la energía que sale de un cuerpo que tiene su nivel adecuado de energía vital (relacionado además con una mente sana, por supuesto), genera una película protectora que impide la entrada de vibraciones negativas y de gérmenes o enfermedades. Este es un argumento más que apunta a que las enfermedades son generadas por factores que no siempre son exteriores y más posiblemente psicológicos o emocionales.


El aura de la salud

Esta película (también conocida como el “aura de la salud”) se debilita por hábitos nocivos como una alimentación inadecuada, falta de ejercicio físico, por el uso recurrente de sustancias tóxicas, pero más notablemente por comportamientos, hábitos mentales o patrones emocionales negativos. Nuestro cuerpo se vuelve entonces más susceptible a las vibraciones negativas, además de encontrarse más expuesto a los gérmenes que algunas veces generan enfermedades. El debilitamiento del aura protectora también significar una pérdida de energía a través de las fisuras de esta película energética.


El cuerpo etéreo funciona como un puente esencial entre nuestro cuerpo físico y la manifestación inmaterial de nuestro ser. Transmite las percepciones captadas por los sentidos y nuestros procesos físicos a los cuerpos astral y mental, es decir los dos subsiguientes, además de transportar información generada en estos dos cuerpos (de carácter emocional o mental) a nuestro ser físico. La enfermedad se refleja primero en el cuerpo vital antes de que sea manifiesta materialmente.


Esta conexión estrecha entre nuestras emociones y nuestros pensamientos, y nuestro bienestar físico da cuenta de la naturaleza holística de nuestro ser. Esta es una de las razones por las cuales las tradiciones medicinales como el yoga hace tanto énfasis en el poder de la mente y en la importancia de un pensamiento positivo para nuestro equilibrio emocional, paz interior, salud y para la expansión de nuestro espíritu.


El yoga es una ciencia que tiene diferentes técnicas y prácticas que se recomiendan como complementarias puesto que trabajan cada uno de nuestros cuerpos directamente y todos de forma indirecta. El cuerpo físico y su ser vital (cuerpo etéreo) se trabajan en el yoga desde la práctica de asanas (posturas), desintoxicación y limpieza externa e interna, además de bandhas y mudras (que estimulan la energía kundalini).


A deferencia de los otros tres cuerpos sutiles, que continúan existiendo y se reunifican cuando nuestro ser espiritual vuelve a vivir en otros cuerpos, el cuerpo etéreo existe de manera interdependiente del físico y desaparece luego de algunos días de la muerte del cuerpo material. Este cuerpo ha generado muchas especulaciones y supersticiones por ser una réplica metafísica del cuerpo metarial, pero su explicación está en que es un elemento del sistema energético, que alberga nuestra energía vital y la fuerza que mantiene nuestra salud.



EL METODO SILVA DE CONTROL MENTAL


Visualizar: El metodo silva para aprovechar la capacidad de la mente


EL AMOR ES LA MAS PODEROSA

Y AUN LA MAS DESCONOCIDA ENERGIA DEL MUNDO...